Los accidentes pasan

Esta semana que pasó no fue la semana de Ana. ¿Por qué lo digo? Por que la pobre se golpeo 3 veces bastante fuertes. No por descuido mío, sino por el simple y sencillo hecho de que los accidentes pasen, especialmente con un niño que apenas esta aprendiendo a caminar. Adicional de la torpeza al caminar, Ana tiene un don impresionante para el drama que es para morirse de la risa. Imagínensela tirándose al piso y llorando lágrimas de cocodrilo y gritando “Ayayai ayayai”. Les prometo que no estoy exagerando.

El primer incidente lo tuvimos el día lunes a las 7:30 de la mañana; ¡vaya manera de arrancar el día! El mueble donde tenemos el televisor tiene unas puntas, las cuales tienen su protección, pero da la casualidad que el día anterior Ana decidió que no le gustaba la protección y la arrancó de una de las esquinas dañándola por completo. El lunes mientras prendía el televisor y acomodaba la nueva esquinera, Ana estaba llorando por atención y decidió que justo a lado de la esquina era una buena manera para tirarse al piso y bueno, ya se imaginaran que de actuación pasó a vida real. La pobre se raspó el cachete y se la paso todo el día de mal genio, con justa razón. Gracias a Dios, no fue nada grave y solo fue un golpe superficial.

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El segundo incidente fue el día miércoles cuando mi mamá iba saliendo del cuarto con ella. Ana siempre anda acelerada y tiene muchas ganas de correr y como mi mamá no se apuraba abriendo la puerta ella decidió tomarse el asunto en sus manos y ella jaló la puerta y cuando lo hizo, lo hizo demasiado fuerte y se estrelló la puerta en la cara. Nada más hice escuchar el golpe y salí corriendo a ver que había pasado. Mi pobre madre estaba a punto de llorar pensando que era una mala abuelita y la nena que no paraba de llorar, obvio porque le dolía. El chichón que se le hizo, parecía una pelota de pinpon . Vuelvo y doy gracias a Dios de que el golpe no fue nada y solo fue el chichón, porque a los 5 minutos, ella andaba corriendo por la casa y riéndose como si nada. En cambio, mi mamá y yo estresadas por el golpe.

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Por último, el día jueves, estábamos jugando con un rompecabezas y ella empezó a guardarlo y cuando fue a cerrar la caja, no sacó sus deditos y se los agarró bastante fuerte, hasta tenía la marca de la caja en los deditos. Ya para este momento ni me estresé, le di agua para que se calmara, le di un besito en la mano y ella se rió y cuando por fin se calmó le moví los deditos para ver si aún le dolía y listo.

Ojo, no es que no me preocupe por los golpes que se da mi hija, claro que si lo hago, hay días que hasta lloro porque me asusto. El pobre pediatra debe de estar cansado de las mil y 1 fotos que le mando en la semana por cada cosa que le pasa a Ana, fotos como las que ven arriba. No es fácil, pero pienso que es parte de su desarrollo, el entender que si hace ciertas cosas se puede lastimar y que mami y papi no van a estar cada vez que le pase algo para salvar la situación, aunque queramos. Tampoco me hace mala madre, aunque aveces lo piense, porque, repito, los accidentes pasan y muchos no se puede evitar. Y tu, ¿que piensas?

Slds,

Una Mama en Apuros

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