Inculcando el hábito del orden

Tengo que confesar que no soy la persona mas ordenada de este mundo y por más que quisiera serlo, no sé que tan ordenada pueda ser con un terremoto de casi 2 años, pero lo intento. Siempre que trato de ordenar mi casa, encuentro mil y un excusas para no hacerlo en el momento que tengo un chance y se me acumulan las cosas. Estoy consciente que no debe de ser así, y estoy casi segura que en el momento en que logre ordenar por fin mi casa como se debe, el resto de mis cosas será mucho más fácil. El orden es un hábito que nunca se me inculco como debía de ser en mi casa, pues era más fácil que la nana ordenara mi cuarto a que yo lo hiciera y con tal de no entrar en una discusión eterna conmigo, mis papas aveces lo dejaban pasar, lo cual no estaba bien.

Por esta razón fue que tomé la decisión de que a #AnaTerremoto y los hijos que sigan (si es que vienen mas), les íbamos a tratar de enseñar este hábito que tanto nos cuesta mi y a Arturo, y si tengo que decir que, aunque nos ha costado, siento que vamos por el buen camino.

No te imagines que le exigimos arreglar su cama sola o a doblar su ropa apenas sale de la secadora, siento que esta muy chica todavía como para entender que es lo que tiene que hacer y porque debe de hacerlo. Lo que si le pedimos es que ordene sus juguetes, los cuales tienen lugares muy específicos y obvios, también que coloque su ropa sucia en el cesto, le pedimos que me vea doblar y guardar su ropa y que me vea arreglar su camita, y nos ha funcionado de maravilla. Hoy por hoy ella guarda sus juguetes y su ropa sucia en sus lugares respectivos y hay días donde ella intenta arreglar su cama o doblar su ropa y aunque no lo logra hacer, para mi lo importante es que lo intenta.

Te preguntaras cómo hemos hecho, pues aquí te daré unos tips:

  1. Trata de dar el ejemplo lo mejor que puedas, yo entiendo que es super difícil especialmente si no tienes apoyo en la casa, pero los niños aprenden por ejemplo y si no logras tener tu casa lo más ordenada posible, ellos no verán porque se les exige el orden.
  2. Tener un lugar específico para cada cosa y que dicho lugar sea obvio para el niño. Nosotros optamos por cajas plásticas para ciertos juguetes porque así puede ver que va en cada caja y un estante para todos sus libros junto con sus peluches, los cuales ella misma acomodó el día que decidimos ordenarle sus juguetes de esta manera. Con su ropa es un poco más complicado porque el closet no está adaptado para una niña de 2 años (trabajando en ello) pero de igual manera ella sabe donde están sus cosas.
  3. Ayudarle a entender porque deben de ordenar sus cosas. Nosotros le hemos dicho a Ana que si no ordena probablemente se haga un “ayayai” si pisa o se tropieza con algo que este fuera de lugar y medio que nos ha funcionado.
  4. Ayudarlo, pues es muy probable que no entienda o pueda solo los primeros años. Nosotros la ayudamos con sus libros, por ejemplo, porque le cuesta un poco acomodarlos en orden en su librero. También notamos que si esta un poco cansada y reacia a ordenar sus cosas, optamos por decirle que la ayudaremos y con eso conseguimos que lo haga.
  5. Tratar de que sea parte de su rutina diaria. Ana sabe que puede desordenar todos sus juguetes pero antes de dormirse todas sus cosas tienen que estar en su lugar, pues lo hicimos parte de sus “responsabilidades diarias” y ella sabe que después de su baño de la noche viene su hora de ordenar su cuarto.
  6. Si se niega a recoger, trata de convencerlo de otra manera pues si te rindes el niño empezará a notar que tiene que hacer una pataleta o sencillamente negarse, papa o mama saldrán lo harán por el. Al comienzo la dejábamos acostarse sin ordenar sus cosas pues no queríamos escuchar pataletas, pero un día opte por decirle que la iba a ayudar y fueron las palabras mágicas, ahora pide ayuda cuando no quiere o esta cansada. Yo entiendo el no querer ordenar y la pereza pues yo también soy así, y es normal y por eso es que no le llamo la atención si no quiere ordenar.
  7. No usar el ordenar o limpiar sus cosas como una manera de castigo ya que seguirá viendo la acción de ordenar como un castigo a algo que hizo mal y estará más reacio a ordenar después.

No digo que sea un proceso fácil, nosotros tenemos días con Ana donde ella no quiere ordenar y ni diciendole que la ayudaremos conseguimos que lo haga, pero lo importante es no rendirse ya que es un hábito importante que le servirá el resto de su vida.

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Slds,

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